En el contrato en el que se pacte una relación duradera en el tiempo (por ejemplo, contrato de representación), se deberá establecer el periodo de vigencia del mismo, evitando las duraciones indefinidas o expresiones ambiguas, en tanto que éstas podrán ser motivo de interpretaciones diferentes que habrá que dirimir, en caso de desacuerdo, un juez o árbitro con las consecuencias que esto (costes judiciales, dilatación del conflicto, incertidumbre del resultado…).