El seguro de la obra cuando ésta sale del taller, debe ser asumido por el galerista, el comprador, la persona o entidad que se interesa. Por ello, se aconseja pactar en el contrato que será el tercer interesado en la obra del artista quien asuma el pago de la prima del seguro para cubrir la rotura, pérdida de la pieza o cualquier otro siniestro que se produzca una vez retirada la pieza del estudio del creador y hasta que no se proceda a su devolución.
Asimismo, se recomienda que se asegure la obra por su precio de venta al público. También el transporte deberá correr siempre a cargo de la persona o entidad interesada en adquirir la obra, exhibirla, tenerla en depósito, etc.